coliseo

Ahora mi deseo es invitarlos a que vengan conmigo y acepten que sea el guía, porque creo que podría ayudarlos. Pero haremos dos turnos, el primero será para los caminadores, precisamente esos que nunca dicen estar cansados, y en otro momento vendré por los restantes. Hoy la “ciudad eterna”  es nuestro destino, la antigua Roma, fantástica y llena  de cultura universal.

 Entonces imaginemos.  Todos juntos recién arribamos al aeropuerto de Fiumicino y luego de   recuperar nuestro equipaje vamos camino a tomar el tren, con tal propósito  en el andén terminal primero debemos comprar el boleto hasta la  Stazione Termini (Estación Terminal), pero ojo, antes de subir al coche corresponde “validar” el pasaje, porque si omitimos este trámite, durante el viaje pasará un inspector que aplica multas de 50 Euros por persona.

En algo más de media hora llegamos a la estación ferroviaria antes mencionada, y enseguida buscamos un hotel. Esta zona es la más conveniente, pues hay muchos  y con los mejores precios de toda la ciudad. Una calle y un lugar, por ejemplo: Vía Príncipe Amedeo al número 90, sólo a una cuadra de la estación de trenes. Normalmente lograremos estar  alojados cerca del mediodía, descansamos un poco y  luego sería interesante realizar un recorrido nocturno en bus, que lo podremos contratar desde nuestro hotel.

Al día siguiente, tempranito nomás y con buen calzado nos lanzamos a la calle en dirección al Coliseo, donde realmente comenzaremos los 9 km, este primer tramo  demanda caminar unas quince cuadras. El verdadero nombre del Coliseo es Anfiteatro de Flavio, edificado entre los años 70 y 80 d. C. sobre un pequeño lago cenagoso, su capacidad en las gradas era de 50 mil personas, dedicado a espectáculos trágicos. Para visitarlo por dentro  es necesario pagar un canon, y se trata  del monumento más conocido de la antigua Roma,  fue depredado a través del tiempo por lo cual le restó al esplendor original. Desde aquí emprendemos por “Vía dei Fori Imperiali”, son escasas cuatro cuadras y a cuyos costados observamos las ruinas de los distintos Foros romanos, el de Trajano es el mayor. Así llegamos a “Piazza Venezia”, la que constituye el centro geográfico de la Roma antigua, caminamos hasta la parte central y ahí nos detenemos, giramos como si volviéramos al Coliseo, pero sólo observamos: al frente tenemos al imponente monumento a Vittorio Emanuele II, edificado para celebrar el cincuentenario del reino de Italia, es además el Altar de la Patria y contiene el símbolo al Soldado Desconocido. A la izquierda y al otro lado de la avenida que recién terminamos de recorrer observamos el Foro más importante y ya aludido y por la derecha, apenas terminada la figura del monumento mencionado, está el Capitolio, al cual se accede por una escalera hasta su plaza, ambas diseñadas por Miguel  Ángel,  en el centro de dicha plaza se halla la estatua de Marco Polo a caballo.

Tres edificios contornean la plaza del Capitolio, al frente, el Palacio de los Senadores (actualmente allí funciona la Municipalidad), a la izquierda, el Palacio de los Museos, donde guardan la estatua original de Rómulo y Remo y a la derecha, el Palacio de los Conservadores. Luego, y desde el centro de la plaza Venecia, giramos aún más, definiendo un ángulo de 90º, y vemos el Palacio Venecia, levantado en 1455. Fue residencia papal, embajada de Venecia y sede del gobierno fascista. Mussolini, arengaba a las tropas militares, durante la segunda guerra mundial, desde una ventana central del segundo piso, que suele tener una alfombra roja colgada del balcón.

 Continuamos caminando y definiremos un circuito “anti horario”  desde “Piazza Venezia”, pasamos por detrás del monumento a Trajano, columna de 42 m de altura y que en la base se hallan los restos del Emperador, cubrimos un tramo de una cuadra y giramos a la izquierda por Vía Pilotta- Lucchesi, recorremos  ocho cuadras por esta calle y así llegamos a la Fontana di Trevi, pero si apenas antes de arribar a la misma doblamos a la derecha en sólo dos cuadras encontramos el “Quirinale”, sede del Gobierno nacional. Como vemos, tanto la sede  Municipal como la del Gobierno nacional están en pleno corazón de la ciudad antigua. La Fontana di Trevi, fue  edificada en  1762, durante el pontificado de Clemente XII y  representa la mitología del océano.

Desde allí buscamos  “Vía Propaganda”, caminamos siete cuadras y llegamos a “Piazza di Spagna”, lugar lleno de color y encanto, centro de reuniones de extranjeros, artistas y jóvenes. Desde aquí arrancan las calles más conocidas y elegantes de Roma, “Vía dei Condotti”, con las firmas  de modas y perfumes más famosos del mundo, el café Greco, centro de la vida intelectual de Roma; la  “Vía Frattina”, etc. Ah, y no  olvidemos de trepar por las escalinatas  de “La Trinitá dei Monti”, así por un instante podríamos sentirnos modelos  internacionales,  y desde allí  contemplemos la famosa fuente de la barcaza.

A continuación corresponde  descansar  durante media hora y para esto cruzamos al frente, pues allí cerquita nomás hay un lugar muy accesible con los precios donde podremos comer algo liviano, por ejemplo, pizza, sándwiches, sopas, también tenemos gaseosas, café y postres, además de  otras cosas, con las que conviene no abusar.