Mientras transcurre el mes de mayo, aquí amanece muy temprano; tanto es así, que a las 4,30 horas el sol ya nos irradia con esplendor. Pero no debemos preocuparnos por la extensión de la jornada, pues el astro rey se pone cerca de las 22 horas.

Muy bien, ya reagrupados y listos para emprender el recorrido; entonces:

 ¿Qué podríamos visitar con preferencia?

Para ello proponemos un itinerario ordenado geográficamente y comenzando por:

 1-Tower Bridge; importante puente levadizo que cruza el río Támesis, uno de los emblemas  más  representativos  de Londres. Construido en 1894, tiene 244 metros de largo y 65 metros de alto; se abre en dos partes para dar lugar al paso de los barcos. Dentro del puente mismo es posible asistir a una exposición, y ver las máquinas de vapor que accionaron el mecanismo en el pasado. Ahora el sistema es eléctrico.

 2-La Torre de Londres, ubicada muy cerca del puente anterior y en la margen derecha del Támesis. Este complejo formado por varios edificios situados dentro de dos anillos concéntricos de muros defensivos y un foso, constituye  el Palacio Real y Fortaleza de su Majestad, fundado en 1066; pero el último gobernante que allí residió fue Jacobo I (1566-1625). En el año 1100, Guillermo el Conquistador mandó a construir la Torre blanca que da el nombre al conjunto, y a partir de allí  el lugar se convirtió en una prisión.  Muchos años después, el mismo,  sería sucesivamente armería, tesorería, depósito de fieras, Casa de la Moneda y casa de las joyas de la Corona del Reino Unido.

 3-El Palacio de Westminster, es patrimonio de la Humanidad, establecido por la UNESCO, de gran atracción turística; además, por la famosa torre del reloj- Big Ben-. Este edificio, situado también en la ribera norte del río, es ámbito de reunión de las dos cámaras del Parlamento. El lugar donde se ubica el Palacio fue conocido en la época medieval como Thorney Island;  en este sitio, el rey Eduardo el Confesor, mandó a construir un palacio real, proyecto que se realizó durante los años 1045 a 1050 y al que incluyeron la Abadía. Con el transcurso del tiempo esta zona comenzó a denominarse Westminster, que significa “iglesia del oeste”. Inicialmente fue residencia real;  pero ningún monarca vivió aquí. La mayor parte de su estructura fue reconstruida luego del incendio de Londres, producido en 1834. El Palacio tiene más de mil habitaciones, dispuestas en salas de reuniones, bibliotecas, bares, comedores y gimnasios. Desde el punto 2- conviene tomar un taxi, por 10 Libras, porque son aproximadamente 3,5km a recorrer para llegar al punto 3-.

 4-El Ojo de Londres, está al otro lado del río, allí muy cerca con respecto al punto 3-. Se trata de una enorme rueda, con cabinas para pasajeros, que tiene 135 metros de altura y gira lentamente sobre el Támesis, lo cual confiere gran  amplitud  visual. Fue construida en el año 1999 y habilitada en el 2000; también llamada Rueda del Milenio (Millennium Wheel  o London Eye)

 5-Piccadilly Circus, tiene una pequeña plaza, también llamada “plaza de la luz”, por la gran cantidad de videos y luces de neón que cubren los edificios vecinos e iluminan este espacio abierto, y en cuyo centro se halla una fuente que contiene la estatua denominada El Ángel de la Caridad Cristiana; pero se conoce comúnmente como la estatua de Eros.

 Un instante de soledad y reflexión

Porque necesito descansar y también  tomar plena conciencia sobre las cosas que estamos viendo en este lugar del mundo. Y mientras disfruto con parsimonia un delicioso café, sentado en el taburete de una simple mesa colocada contra la vidriera del lugar; justo en la esquina de Regent Street y Charles II Street, en el corazón mismo de Piccadilly Circus, hace mucho frío y la tenue llovizna se abate con cierta inclemencia por el fuerte viento; además dedico mi tiempo en observar el panorama externo y, a veces, escribo algunas vivencias. Por ahí cruzan por mi pensamiento las figuras de Osvaldo Ardiles allá lejos en el tiempo; luego, la de Carlos Tévez en el presente. Y creo  comprender la razón por la que ambos lograron ser ídolos en este país, y les aseguro que aquí no basta con ser un singular talento futbolístico.

Después gana mi pensamiento un eje imaginario. Sí, un eje que pasa por Nueva York-Londres-Pekín y forma una línea muy sólida, llena de evidencias que definen al mismo como  centro del poder económico, financiero, político, militar y estratégico del mundo; y los otros  países sólo bailan la música que ellos interpretan. Entonces, me esfuerzo al máximo para entender  mejor la  realidad; pero nada cambia.