Tan simple, gratuito y agradable como el saludo que encierra una sonrisa, expresión palmaria de la simpatía. Por ejemplo, decía Dale Carnegie: “La persona que no es capaz de regalar una sonrisa, no merece tener un negocio o empresa”. Pues carece del talento inicial, de la adecuada conexión con el público, que es el cliente potencial o efectivo y razón de ser de su propio emprendimiento.

 Una sonrisa, esa que nace del corazón, trasunta alegría, amistad y buena predisposición para la interrelación humana  y el trabajo, en síntesis, una sonrisa es la puerta que se abre para dar paso al estado de ánimo ideal, el cual define la empatía y promueve las óptimas relaciones a través del diálogo fructífero y ameno,  que al entablar y compartir nos  permite multiplicar alegrías, dividir penas y zanjar dificultades o discordias.

 Entonces, qué pena de mérito surge cuando no somos capaces de abrir esa puerta, porque no solo se complican las dificultades y se alejan los beneficios, sino que también podríamos perder la paz interior y, con ello, también huiría de nosotros el romanticismo que nos demanda la vida. “Difícil es decir cuánto concilia los ánimos humanos la cortesía y la amabilidad al hablar”, afirmaba Marco T. Cicerón.

 Por otra parte, una actitud de seriedad manifiesta en una persona al saludar, causa sensaciones negativas, de mal presagio, y otra, demasiado circunspecta transmite incomodidades al interlocutor;  éstas son reacciones espontáneas y naturales de quien recepta las anteriores emisiones inductivas. Por eso, al ofrendar una sonrisa brindamos buena onda, la que además tiene positivas implicancias orgánicas, inclusive, es un regalo que nada cuesta y nos beneficia a todos. “La cara que no es capaz de dibujar una sonrisa, mejor que no abra una tienda”, advierte un antiguo proverbio chino.

Para afianzar esta exposición creemos interesante agregar algunos pensamientos que sintetizan la importancia de una sonrisa:

-Nadie necesita tanto una sonrisa como aquel a quien no le queda ninguna para dar.

-Una sonrisa crea felicidad en el hogar, alienta la buena voluntad en los negocios y es la contraseña de los amigos.

-Una sonrisa ocurre en un instante, y su recuerdo dura a veces para toda la vida.

-Si el alma nos demanda una sonrisa es porque contiene el deseo de adornar los sentimientos del prójimo.

-Una sonrisa, es la sensación que dibujan los labios para endulzar momentos compartidos.