fachadagrandeLugares emblemáticos por su dilatada historia y selectos  ambientes de reuniones, ideales para cultivar las pasiones dirigidas a la amistad, además de poesía, letras, artes, romances, negocios, política o tratando simplemente de justificar el ocio, todo mezclado en el mismo sitio y a lo largo del tiempo que transcurre lento, muchas veces sin otra compañía que una taza de ese oscuro elixir dando cuerpo a una excusa  que convoca para cualquier propósito. Aquí también tienen su espacio, y  a veces una platea preferencial, los pelagatos y “reyes de basto”. Seguidamente consideraremos solo tres Café, tal vez los más relevantes en la historia de Buenos Aires:

 El Café de La Victoria es el más antiguo, fundado en 1820, sobre la calle Victoria (hoy Hipólito Yrigoyen) al número 121, fue un mentidero por excelencia, ámbito político y de ostentaciones millonarias, que incluyeron los negocios que facilitaba el Poder, entre tantos, se llegó a tratar el proyecto de cómo repartir  las tierras obtenidas por despojo a los indios durante  la “conquista del desierto”. Es evidente que allí residía el alma de una “vaca lechera”, tal la expresión acuñada muchos años después. Cerró sus puertas para siempre en los albores de la década del ´80 del siglo XIX.

 El Café Tortoni fundado en 1858, justo en la esquina de Rivadavia y Esmeralda, un espacio predilecto para la gente de la cultura, la música, la política y el tratamiento de los grandes negocios, en especial a partir del cierre definitivo del Café de La Victoria. En 1893 se trasladó al número 825/829 de Avenida de Mayo, donde está en la actualidad, distinguido lugar, visitado diariamente por numerosos turistas de las más diversas partes del mundo. A comienzos de la década del ´70 y hasta mediados 1886, este emblemático Café fue ámbito alternativo en el que se desarrollaron  febriles negociaciones sobre tierras que después serían el asentamiento de la Colonización agraria en la “pampa gringa”. Y aquí nos referiremos únicamente a la jurisdicción de la provincia de Córdoba. Entonces este Café fue reducto de importantes tratativas preliminares, de tanteos,  sobre temas relacionados con la compra-venta de las   “Suertes”,   unidades de tierras con la dimensión de 4 leguas cuadradas cada una, donde posteriormente fundarían las Colonias agrarias en dicha provincia, entre otras, fueron: Malbertina, Marina, Iturraspe, San Francisco, Amalia, Quebracho Herrado, Luxardo, etc. Y  personajes involucrados en  estos negocios inmobiliarios, tales como José  B. Iturraspe,  Antonio Agrelo, Crisólogo Oliva, Esteban Larco, Carlos Ortiz, Fortunato Devoto, Rodolfo Brühl, Constante Luxardo y el escribano Bernabé Burgos, todos eran residentes del microcentro porteño.  La primera venta de cada unidad de tierras era solo a través de la subasta pública, luego se multiplicaron las operaciones particulares.

  ¿Y por qué el procedimiento del remate público para transferir las tierras? El gobierno de Córdoba debía expropiar los campos de colonos propietarios, asentados en proximidades de la línea definida por la cual pasaría el Ferrocarril Central Argentino, que unía las ciudades de Rosario y Córdoba, cuya construcción estaba a cargo dela Compañía de Tierras, a la que el Gobierno nacional había cedido “en plena propiedad” una legua de campo a ambos lados de las vías férreas y en todo el recorrido ¿Qué pasó entonces? El gobierno de Córdoba pidió dinero prestado a la Nación para afrontar el costo de esas expropiaciones y avaló el crédito con las “Suertes”, delimitadas por la mensura de terrenos fiscales, casi todas, realizadas por Eleazar Garzón. Y finalmente no devolvió ese dinero obtenido, en consecuencia, la Nación remató las tierras en Buenos Aires.

El Café de los Angelitos, fundado en 1890 con el nombre de Bar Rivadavia, funcionaba en un galpón con piso de tierra, ubicado en la esquina de Rivadavia y Rincón, en el barrio de Balvanera. En principio fue lugar de malandras, identificados irónicamente como “angelitos”. En 1920 le cambiaron el nombre original por el mencionado en el inicio,  con el tiempo fue mejorando la clientela y comenzaron a frecuentarlo grandes personajes de la música, tales como José Razzano, Carlos Gardel, Aníbal Troilo; políticos de la talla de Alfredo Palacios y Juan B. Justo; automovilistas como Juan Gálvez, etc. Cerró sus puertas en 1992 y reabrió en el 2007, con todo su esplendor renovado, donde el mito de una singular historia impregna cada rincón de su distinguido ambiente.