Antecedentes

 Julio A. Roca nació en Tucumán el 17 de junio de 1843 y falleció el 19 de octubre de 1914 en Buenos Aires. Militar, político y estadista; ejerció la primera magistratura del país durante dos períodos: 1880-1886 y 1898-1904; en su gobierno favoreció el ingreso de inmigrantes y dictó leyes para el desarrollo de obras básicas en el progreso económico de la Argentina. Desde la década del ´70 contó con gran influencia política y plena identidad de intereses con la oligarquía hegemónica de la metrópoli.

 A continuación ofrecemos un breve relato sobre algunas huellas que pertenecen a tiempos de Roca:

 1-“Conquista del Desierto”. Fue un verdadero genocidio y creemos que nadie lo duda; sin embargo, en la distancia del  transcurso, preguntamos ¿No podría haberse  acordado con los caciques indios Namuncurá, Pincén, Catriel, Renque-Curá o Rumay,  en trabajar las tierras pacíficamente?

 ¿Por qué no ofrecieron un convenio digno y de posible convivencia? De este modo respetarían la vida y la tradición de los pueblos originarios, a la vez que posibilitaban el desarrollo económico y poblacional del país, mediante una acción de conjunto.

 Por lo sucedido, es evidente que la anterior propuesta sería para los que idearon y ejecutaron esa decisión, una simple y absurda quimera humanística; pues  el propósito fundamental que ellos alimentaron fue, precisamente, la apropiación de las tierras y, para eso, sistematizaron la muerte, la expulsión de los pocos sobrevivientes a recónditas zonas marginales y la eliminación de todo vestigio anterior, donde sus fines justificaron plenamente  los medios utilizados. Por otra parte, desde la política de Estado difundieron como diabólico y cruel el accionar del “malón”; y en realidad fueron grupos de indios maltrechos, que manejaban lanzas contra fusiles y bayonetas engarzadas, tratando de recuperar o defender sus bienes y la propia vida. Entonces, no fueron “rebeldes sin causa” y sólo reaccionaron igual que lo haría una comunidad organizada de cualquier tiempo y en todo lugar del mundo.

 2-“Fundaciones y nominaciones”. San Martín, Belgrano…, por nombrar algunos de los patriotas más ilustres, no fundaron pueblos, ni  los llamaron por sus nombres de pila y/o apellidos. Y por las evidencias de los  acontecimientos tampoco pensaron en perpetuarse nominalmente en plazas, paseos, jurisdicciones o vías de comunicación; porque sus condiciones genuinas, seguramente, les hicieron comprender que sería la posteridad agradecida, la encargada de valorar las acciones históricas de cada uno y adjudicar, en consecuencia, el merecido reconocimiento.

 3-“Producción nacional” Aquí preguntamos ¿Por qué se dejaba envilecer el precio del trigo a través del pago, por la comercialización del mismo, con excedentes industriales ingleses; pero con una escala de valores que éstos definían unilateralmente? ¿Habrá sido por miopía funcional u otros fines inconfesables?

 4-Explotación de los ferrocarriles” Por este tema invitamos a leer otra vez  el contenido, en este blog, bajo el título “Ferrocarriles para transporte, comunicación y  tramoya”. Luego preguntamos ¿Lo que sucedía en aquel tiempo habrá sido producto de la falta de información o de un silencio encantador?

 Para concluir, no tenemos dudas que Roca fue considerado verdadero patriota por la oligarquía y la historia oficial de todos los tiempos; además, por las múltiples obras positivas que incluyeron sus dos períodos de gobierno. También creemos que no existieron dudas sobre la condición natural de Roca, tanto en los pueblos aborígenes, como en los colonizadores y asalariados de aquellos tiempos; más aún si agregamos la historia no oficial, abonada con el clamoroso sufrimiento de los débiles y desprotegidos, en momentos que la Justicia universal estuvo ausente.